Es un periodo artístico en el que se a expresar la idea de la realidad, con la fuerza total; es decir, se tiende a expresar el mundo como un ser bello, perfecto y dar a través del arte el sentido de perfección, de tranquilidad, de lo ideal. Por ello se tiende a dar más la forma de las cosas, que es la que refleja perfección, que el contenido o la ideología; en este sentido, el Clasicismo refleja al hombre como ser armónico y a la humanidad como sociedad perfecta y sin problemas; por ello el Clasicismo lleva consigo una contradicción y es que va a surgir durante la Revolución francesa, un período de rupturas, de cambios de todo tipo y no lo refleja en su estética. El hombre clásico es, pues, el ideal de lo bello, lo único que tiende a expresar.
Cuando se habla de clasicismo o de romanticismo, por dar un
ejemplo, no se hace más que dar una idea más o menos cercana sobre la actitud
estética de un hombre o de una época.
Esta circunstancia se da en el arte de los sonidos, cuando
se habla de música clásica o de los clásicos, aludiendo a los grandes maestros
de la creación sonora. Ambas designaciones son equivocados sinónimos de música
seria y músicos consagrados, respectivamente, que en el habla vulgar se
utilizan sin discriminación con el verdadero sentidos de estos términos.
Trataremos entonces, en este trabajo, de establecer lo "clásico" a su
verdadero sentido.
La música, como todas las artes, es una expresión de la
cultura. Y por ello se encuentra sometida a las mismas leyes que rigen los
demás fenómenos culturales. Evoluciona, como éstos, en ciclos que, vistos a
gran distancia, muestran gran similitud. Tanto para la cultura griega, como
para la música de occidente, se aplica con propiedad un camino en etapas
sucesivas, que son: arte primitivo, arte arcaica, arte clásico, arte romántico
y arte decadente.
Aún discutido por algunos historiadores, el clasicismo
musical tiene su apogeo en el siglo XVIII. Haydn, Mozart y Beethoven, creadores
de la música instrumental moderna, sintetizan las virtudes de esta escuela.
Su cualidad fundamental es el equilibrio, que distingue a
todo arte clásico, entre armonía y melodía, entre forma y expresión; el ajuste
perfecto de todos los elementos, físicos y espirituales, que integran el
edificio sonoro. Razón, imaginación y sensibilidad se enfrentan y complementan
en un acuerdo perfecto.
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